Al sureste del continente africano hay auténticos paraisos terrenales. Uno de ellos es el lugar del que os voy a hablar. Mayotte, también conocida como Mahoré, es un territorio formado por un grupo de islas que pertenecen al territorio de ultramar de Francia, por tanto territorio europeo. ¡Quién lo diría! que hasta ahí llega Europa…
Empezaré dando alguna información de esta zona del planeta casi desconocida. Mayotte está situada en el Océano Índico, entre el continente africano y la isla de Madagascar. Tiene una población de poco más de 200.000 habitantes y ocupa una extensión de 375 km2.
La mayoría de la población se agrupa en las pocas ciudades que tiene, pero yo me voy a centrar en lo que más me impresionó que es la gente que vive fuera de estas ciudades, cerca de las playas, representantes de la población autóctona de las islas. La gran mayoría son religiosos, siendo el islám la que más seguidores tiene. Lo que yo me encontré fue gente sencilla, hospitalaria y a la que no le importa vivir su día a día al margen del progreso tecnológico que vivimos la población occidental.
Llegamos en avión al Aeropuerto DZA que está ubicado en el municipio de Dzaoudzi, en la isla Petite-Terre. El aeropuerto se encuentra ubicado allí y no en la isla principal por problemas logísticos, ya que en la isla Grande-Terre la mayoría de su territorio es zona selvática. Desde el aeropuerto hasta la isla Grande-Terre hemos de ir en un ferry que es gratis para la población local. Por 1,5€ el billete y tras 20 minutos de travesía en ferry, llegamos a la mayor de las islas de la zona.
Mayotte mantiene todas las costumbres de los pueblos africanos. Se sienten muy identificados con la cultura y costumbres de la cercana Madagascar. En mi estancia en la zona pude apreciar la gastronomía local compuesta por carne y sobre todo por pescado, lógicamente al ser una isla.
Los habitantes de las zonas costeras se dedican a la pesca, al cultivo de huertos y a la recolección de frutas. Todos estos productos posteriormente son vendidos al resto de población y a los turistas que visitan las islas. Van muchos descalzos y con ropas que ellos mismos se fabrican y venden en los mercadillos ambulantes.
La mayoría de esta gente vive en casas que ellos mismos se fabrican, o en chabolas que cuando las ves piensas que en cualquier momento van a salir volando…
Las mujeres llevan ropa muy colorida y de materiales que les permite sobrellevar la climatología y a la vez protegerse del sol. Ellas mismas se fabrican también sus propias mascarillas faciales y cremas de protección solar con maderas y piedras marinas. Una de ellas me explicó que se mezclan esos productos y se hace una especie de arcilla que la impregnan por la cara evitando así que el sol pueda dañar su piel.
Que te aparezca un lemur o maki mientras paseas por la playa o estás comiendo en un restaurante es una cosa bastante habitual. Aunque te dicen que los puedes tocar, te advierten de no darles de comer, está prohibido.
El baobab es un árbol que te puedes encontrar en la isla y que te deja boquiabierto por su gran envergadura. Parece sacado de un cuento de hadas. Si te adentras en las zonas selváticas te puedes encontrar multitud de especies poco comunes en los países occidentales, eso sí, todas protegidas y con multas para quien no respete su ecosistema.
De entre las playas que visité, la que más me gustó fue la playa de N’gouja. Son lugares paradisíacos, como sacados de una postal de anuncio. Aunque por poner alguna pega, hasta llegar a la playa tuvimos que ir por caminos y carreteras que en su mayoría están sin asfaltar y en condiciones bastante penosas. Pero es lo que tiene esta zona de Mayotte, que quieren salvaguardar su estado original y para ello hay que modificar lo mínimo posible el ecosistema. De hecho las pocas carreteras asfaltadas que utilizamos eran tan estrechas que apenas tenían el ancho para el paso simultáneo de dos vehículos.
Es imprescindible hacer la excursión al volcán submarino en la Petite-Terre y el lago Dziani. En la Grande-Terre están los montes Combani y Choungui. Sus playas, arrecifes de corales y zonas selváticas también son un gran atractivo para el turista. Durante el viaje realizamos numerosas fotografías que os dejo a continuación.
Si tenéis oportunidad de visitar Mayotte, ni os lo penséis. Os sorprenderá y no os dejará indiferentes.
Artículo escrito por Mª José S. I.
P. D. Estas son sólo algunas de las fotos que más me gustan. Ha sido complicado elegir entre los cientos de ellas, y perdonad la calidad de algunas porque las hice desde el coche y no quedaron lo bien que me hubiera gustado, pero la intención es lo que cuenta…
¿Qué te ha parecido? ¿Habías oído hablar de Mayotte? Espero que te haya gustado.
































